Para los que estamos acostumbrados a usar Internet a diario, bien en nuestros trabajos o con nuestra conexión de banda ancha en casa, cuando nos vamos de vacaciones parece que se nos queda algo de vacío, ya que el no poder leer nuestros correos electrónicos, actualizar nuestro blog, leer los blogs de los amigos y, en definitiva, todo lo que tenemos como tareas cotidianas relacionadas con la red de redes, de pronto no podemos hacerlas. De todas formas está bien desconectar un poco, pero los que estamos "enganchados" a esto intentamos buscar otras alternativas.
En años anteriores, mientras estaba pasando mis vacaciones en Sanlúcar de Barrameda, acudía de vez en cuando a un cíber que está cerca de casa y allí echaba unos ratillos viendo mis correos, los blogs y foros... Pero era algo que a mi gente no le hacía mucha gracia, pues sacrificaba ratos de paseos por estar delante de un ordenador.
Había que buscar alguna alternativa y este año he encontrado dos: en primer lugar, he descubierto emoción de Movistar. Si bien no soy un asiduo del móvil, hace poco me cambié a contrato y me dieron un móvil que permite conexión GPRS. Cada conexión a emoción cuesta 30 céntimos más IVA de tarifa plana y, usando Google, se pueden buscar páginas de internet. He probado a buscar los blogs que leo habitualmente y efectivamente en la pantalla de mi teléfono (que es un humilde Nokia 2652, ni 3G, ni nada de eso) aparecen los post publicados de forma completa. Desde luego que emoción ofrece más posibilidades (logos, tonos, juegos, TV...) pero la verdad es que no me interesan mucho.
La segunda alternativa que he encontrado es mucho mejor que la primera y consiste en conectar a Internet gracias a un vecino solidario, a mi portátil con su tarjeta inalámbrica y a mi Guadalinex v3, desde el que escribo este post. Así me puedo conectar a la hora que desee sin sacrificar ningún paseo ni ninguna visita a la playa. Genial.